Los albures en la CDMX y en cualquier parte de México,no son solo hablar en doble sentido, es una estructura lingüística compleja y un ejercicio cerebral que conecta ambos hemisferios, así lo decía la mismísima Reina del Albur de Tepito, Lourdes Ruiz.
Los albures son esa forma chilanga de hablar con doble sentido, común en pláticas cotidianas de la Ciudad de México.
Esta guía te ayuda a reconocerlos y contestar sin problema, ya sea que vengas de lejos o seas local explorando barrios nuevos.
¿Qué es un albur y por qué lo escucharás?
Un albur usa palabras con significados inocentes y picantes al mismo tiempo, como un juego verbal rápido.
En la CDMX, lo escucharás más en sitios populares donde la gente interactúa mucho, como mercados o transporte.
Las reglas básicas: responde con otro albur en segundos, sin insultos ni repeticiones, y mantén el respeto… ¡ah! y no te enojes.
Tepito: El «Vaticano» de los albures en la CDMX
Si el albur fuera una religión, Tepito sería su catedral. En el «Barrio Bravo», el albur es el saludo diario.
Aquí se impartía el famoso Diplomado de Albures Finos en la Galería José María Velasco.
Aquí, el comercio informal fomenta duelos verbales rápidos. Alfonso Hernández, cronista local, destaca cómo el albur es parte de la identidad.
Ejemplo común: «Aquí huele a azucena». Respuesta: «Tú me la Pérez Prado con Agustín Lara». Ve de día, con compañía, y disfruta el ambiente sin forzar.
• La clave: En Tepito, el albur es una forma de respeto. Si te alburean, te están integrando. No intentes ganarles en su terreno a la primera; mejor observa cómo los locatarios se lanzan frases que parecen hablar de «mamelucos» o «chile en barras» con una naturalidad asombrosa.
Metro: El Rey de los Albures Rápidos
En el Metro CDMX, con sus 195 estaciones y millones de pasajeros diarios, los albures vuelan entre vendedores, pasajeros y taquilleros.
Líneas como la 1 (Pantitlán-Pino Suárez) o la 3 (Indios Verdes-Universidad) son hotspots por el hacinamiento. Ejemplo: alguien dice «¡Cuidado con la vara!» (el tubo para agarrar, pero doble sentido).
Responde: «Yo pongo el ojo donde va la vara». Consejo: Mantén distancia, sonríe y sigue tu ruta; no todos alburean con mala leche.
Aguas con: Las rimas con los números de las estaciones o el tiempo que falta para llegar.
Los tianguis y mercados (La Merced y Lagunilla)
Los «marchantes» (vendedores) son maestros del engaño verbal.
Cuando te ofrecen la fruta o la verdura, ten cuidado con cómo respondes.
- Escenario típico: Si te dicen «¿Qué le damos, joven/güerita?», y tú respondes «Deme el más grande», ya abriste la puerta trasera del lenguaje.
• Tip: Mantente enfocado en el producto.
Si sientes que la frase tiene «jiribilla», aplica la de «luego vengo» con una sonrisa.
La «Esquina del Albur» (San Rafael)
Pocos lo saben, pero en el cruce de las calles Rosas Moreno y Prieto, en la San Rafael, se dice que nació la mística del albur callejero.
Es una zona con mucha historia de carpas y teatros populares donde el doble sentido era la estrella del show.
Las Reglas de Oro para Turistas y Novatos
- El Espejito: Si alguien te lanza un dardo verbal, la defensa más básica es el «Espejito» (devolver el comentario con un «a usted» o «al suyo»).
Es como el escudo del Capitán América pero de barrio. - No menciones el «Cinco»: Ni el 11, ni el 13. Son números que riman con acciones que no quieres que te describan.
Si te preguntan la hora y son las 5, mejor di: «Faltan cinco para las seis».
• 3. Cuidado con la comida: El plátano, el chile, el huevo, la papaya y el camote no son solo ingredientes; son los protagonistas de mil batallas verbales.